Monthly Archives: enero 2012

La necesidad patológica de debatir

Discutir, en principio, debería hacerse sólo para transmitir, comprender y comparar ideas. La gente discute a favor de sus creencias generales o de sus decisiones particulares. Se discute para convencer a otros de que no actúen contra los intereses propios. En efecto, hay gente que vive de convencer a los demás.

Y estamos nosotros, los que perseguimos el debate como un fin en sí mismo. Si en una discusión conseguimos convencer a alguien de algo, eso será secundario, pues para nosotros el debate no es otra cosa que un deporte: la práctica de afinar el razonamiento, afilar el ingenio y presentar nuestros argumentos sin otro motivo que el de ponerlos a prueba.

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La razón no es un plástico

El mundo está lleno de opiniones, muchas de ellas tan difíciles de aceptar o rechazar que dan lugar a debates aparentemente interminables. Yo solía creer que la razón es extremadamente flexible y que cualquier postura, cualquier idea, puede justificarse si la doblamos de la manera adecuada; y pensaba, por tanto, que la razón no es suficiente para conocer el mundo en realidad.

A mi manera, tenía razón y estaba equivocado. Es verdad que la razón no es suficiente para conocer el mundo, pero eso se debe a que nada puede justificarse sólo a partir de la razón. Las cosas se justifican a través de la razón, pero a partir de la experiencia. Por eso, nuestro razonamiento se subordina a nuestra experiencia del mundo, y aquello que no es congruente con la experiencia no puede justificarse con ningún razonamiento, sin importar cuán retorcido sea.

Falacias matemáticas #1: Los números irracionales

Una de las ventajas de ser un matemático es que uno obtiene asientos en primera línea para asistir a algunas de las tonterías más estrepitosas que se dicen en los argumentos, incluso en los argumentos serios. Y sin embargo, dado que el público general suele no tener conocimientos muy profundos de matemáticas, esas tonterías podrían pasar por verdaderas para un lector poco atento o poco informado. Por eso voy a publicar en este blog una serie de entradas para ilustrar y corregir esas ideas erróneas que suelen darse.

La entrada inaugural estará dedicada a cierto concepto extraño que hay en matemáticas: los números irracionales.

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La derecha y la izquierda

Del DRAE:

derecha26. f. Conjunto de personas que profesan ideas conservadoras.

izquierda11. f. Conjunto de personas que profesan ideas reformistas o, en general, no conservadoras.

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Las matemáticas y la axiomática

Uno de los tropos más frecuentes en matemáticas es la idea de que el oficio de un matemático es el de un jugador, y las matemáticas son un juego. Muchos de mis compañeros reconocen que su gusto por los números comenzó como una afición a los juegos mentales, y es costumbre que las presentaciones más concurridas en los congresos sean las de matemática recreativa. Pues bien, todo juego tiene sus jugadores, sus reglas y sus objetivos; ¿cuáles son las reglas y los objetivos para nosotros, los jugadores de matemáticas?

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Solipsismo

Aunque en el texto que sigue voy a referirme a mi experiencia personal, no creo que la mía diste mucho de lo que cualquier persona habría podido pensar en algún momento de la vida. Me atrevo a decir que todos hemos pasado por la idea de que nuestra propia mente es lo único que en realidad existe, y el exterior bien podría ser una ilusión muy elaborada, incluso una obra escrita y dirigida para nuestro beneficio, y sólo el nuestro.

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Producción y consumo: una presentación

Hoy es primero de enero del 2012, un día magnífico para emprender cualquier cosa, y en particular este blog. Las ideas que pretendo publicar ya llevan tiempo gestándose en mi cabeza, aunque el propósito de abrir una bitácora no había aparecido hasta el recién terminado diciembre; sin embargo, decidí posponer la apertura hasta el nuevo año, en parte por motivos estéticos, en parte para darme tiempo de desarrollar mis pensamientos un poco mejor.

Soy Fabio Enrique García. Soy un colombiano de veintidós años, estudiante de matemáticas, exestudiante de literatura, interesado en escribir y leer, en aprender y enseñar. Injustamente me precio de ser racional (aunque en el fondo mi comportamiento es de lo menos racional posible), de mi gusto por la lectura (en realidad mis hábitos lectores han sido construidos por internet) y de mi afición a discutir (aunque, más que discutir, lo que yo hago es exponer mis muy personales opiniones).

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