La derecha y la izquierda

Del DRAE:

derecha26. f. Conjunto de personas que profesan ideas conservadoras.

izquierda11. f. Conjunto de personas que profesan ideas reformistas o, en general, no conservadoras.

De la Wikipedia en español:

Se conoce como derecha al segmento del espectro político asociado a posiciones conservadoras, capitalistas, religiosas, liberales o bien simplemente opuestas a la izquierda política. Engloba por tanto a corrientes ideológicas muy diversas cuya separación puede ser tajante, dependiendo de que consideren prioritaria la defensa de la patria (nacionalismo, patriotismo) o de que ante todo busquen el mantenimiento del orden social establecido (tradicionalismo, conservadurismo). En oposición a la izquierda política, el sector más liberal enfatiza el libre mercado por encima del intervencionismo de las administraciones públicas y busca potenciar valores y derechos individuales, frente a posiciones colectivistas o estatistas, mientras que el sector más conservador es partidario del encuadramiento colectivo en estructuras rígidamente jerarquizadas y disciplinadas.

El concepto de izquierda política se refiere a un segmento del espectro político que considera prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) circunstancialmente denominados derechos civiles, frente a intereses netamente individuales (privados) y a una visión tradicional de la sociedad, representados por la derecha política. En general, tiende a defender una sociedad aconfesional o laica, progresista, igualitaria e intercultural. En función del equilibrio entre todos estos factores, la izquierda política se divide en multitud de ramas ideológicas.

De la Wikipedia en inglés:

En política, “derecha“, “derechismo” y “derechista” se refieren, históricamente, al apoyo en favor de una sociedad jerárquica, justificado por un recurso a la ley natural o a la tradición, pero hoy en día pueden referirse a un conjunto de creencias que incluyen el libertarismo económico, el conservadurismo social y el apoyo a una política exterior agresiva. En diversos grados, la derecha histórica ha rechazado los objetivos igualitarios de la izquierda política, y ha considerado la imposición de igualdad como perjudicial para la sociedad.

En política, “izquierda“, “izquierdismo” e “izquierdista” se refieren al apoyo en favor del cambio social para crear una sociedad más igualitaria. Suelen incorporar una preocupación por aquellos miembros de la sociedad que están desaventajados con respecto a los demás, y una suposición de que hay desigualdades injustificadas (que la derecha política considera naturales o tradicionales) que deberían ser reducidas o abolidas.

Vale, entonces. ¿Qué son la derecha y la izquierda? De acuerdo con las definiciones más amplias (las que acabamos de ver, diccionáricas y wikipédicas), la derecha es la tendencia hacia la conservación y hacia la tradición, y la izquierda es la tendencia hacia la reforma y hacia la igualdad. (¿Por qué esta asociación entre reforma e igualdad? ¿Acaso no habrá también reformas que promuevan la desigualdad? Y estas reformas, sin embargo, son de derecha, y no de izquierda). La derecha engloba una serie de posiciones distintas, aunque emparentadas: el nacionalismo, el conservadurismo y el liberalismo económico. La izquierda, en cambio, da lugar al igualitarismo, el progresismo y el intervencionismo económico.

Así las cosas, ¿cuáles podrían ser los axiomas, las afirmaciones fundamentales, de estas dos vertientes políticas? Como lo señala la Wikipedia gringa, los dos axiomas de la derecha política son la “ley natural” y la tradición. Sin entrar en detalles, lo primero es un caso de la falacia naturalista, cosa que no funciona muy bien, y lo segundo es un argumento por antigüedad, que tampoco funciona muy bien. Por supuesto, aquí sin duda vale la pena entrar en detalles, y por eso dejo una pregunta abierta antes de seguir: ¿cuáles son los axiomas de la derecha política?

La izquierda, en cambio, parece tener como afirmación fundamental la idea de que todos los seres humanos son iguales ante la ley; en otras palabras, el igualitarismo. Tomada como axioma, esta idea conduce a la necesidad de unas libertades comunes a todos los individuos (los derechos civiles); tomada en un contexto histórico, atendiendo al hecho de que las sociedades históricas han sido desiguales (y a menudo lo son todavía), conduce al reformismo y al progresismo; y en un contexto capitalista, considerando como fundamental el derecho a un empleo justo y otras libertades económicas, conduce al intervencionismo.

Ahora bien, el igualitarismo como axioma también merece una crítica, y esta crítica es uno de los pilares de la derecha política, si hacemos caso a la Wikipedia gringa. La primera crítica que se me ocurre es la más evidente: los seres humanos no somos todos iguales. Todos vivimos experiencias diferentes, todos tenemos aptitudes diferentes. Sin embargo, la respuesta también es clara: no se habla de igualdad de capacidades, sino de igualdad de oportunidades. Nuestras diferencias no deben sustraernos del hecho de que todos somos seres humanos, y por tanto tenemos el derecho de buscar nuestro bienestar, un derecho que el Estado debe garantizar.

Las críticas de los derechistas van más allá. Según lo afirma la Wikipedia gringa, la derecha cree que la igualdad es artificial, o bien perjudicial. ¿Con qué justificación podrían afirmarse estas dos cosas? A pesar de que hago esto como una pregunta abierta, después de pensarlo un poco doy con un par de explicaciones que considero apenas apropiadas.

La idea de que la igualdad es artificial es un argumento naturalista. Los seres vivos no son, en general, igualitarios, sino jerárquicos. Las abejas y las hormigas son especies eusociales, organizadas en colonias de cientos o miles de individuos, con sistemas de castas morfológicamente diferenciadas. Cientos de especies compiten por el territorio, el alimento y la reproducción: los leones se baten a muerte por el acceso a las hembras, y aquel que conquista un harén nuevo mata a los cachorros del anterior. Así las cosas, ¿qué decir de la humanidad? ¿Nuestra especie es igualitaria o jerárquica?

Yo respondo a mi propio argumento diciendo que, a diferencia de las especies eusociales, la especie humana no posee mayores diferencias morfológicas. Los seres humanos, comparados con las hormigas, somos idénticos unos a otros. Por otro lado, nuestros motivos de competencia son prácticamente disyuntos a los de los animales: nosotros no competimos ya por el territorio, ni prácticamente por la comida, ni siquiera (ostensiblemente) por la posibilidad de la reproducción. Nosotros competimos en busca de bienes socioeconómicos: el dinero, el poder político, la demanda del mercado. Nuestra competencia no tiene sentido por fuera de una sociedad. Más aún, estas desigualdades no tendrían sentido si no fuera por la sociedad que las alberga. Y sin embargo, son estas desigualdades las mismas que amenazan con destruir la sociedad, pues la desigualdad genera insatisfacción, y ésta sólo puede crecer y hacerse notar hasta que la igualdad es alcanzada. Una sociedad desigual sólo puede subsistir mientras los individuos aventajados velen  con justicia por los desfavorecidos, y de esto se trata el igualitarismo: de reducir las diferencias.

¿Es la igualdad, entonces, perjudicial? La única justificación que se me ocurre para esta afirmación es que cualquier ley que se pretenda igualitaria conlleva una opresión de los individuos favorecidos en pro de los desfavorecidos; y esto, claro, es inherentemenre injusto. Por ejemplo: el Estado, velando por el derecho a un empleo digno, impone un salario mínimo, con tal de impedir que se explote a los trabajadores; pero esto resulta ser perjudicial para las empresas, que podrían verse obligadas a contratar mano de obra que es más costosa de lo que (digamos) están dispuestas a pagar. O bien, velando por los intereses de aquellos con bajos ingresos, instituye tarifas tributarias que se hacen más altas conforme crecen los ingresos y el patrimonio, en detrimento de los más ricos, que, en última instancia (podría discutirse), no reciben del Estado más beneficios por sus pagos más elevados.

Uno podría decir, pues, que prácticas igualitarias como éstas conducen a un desequilibrio y tienen efectos perjudiciales. En verdad, yo estoy tentado a concederle este punto a la derecha, por varios motivos, pero creo que este debate es más extenso y tiene más detalles de los que yo puedo señalar en esta entrada; en particular, la discusión sobre la competencia, de cómo las garantías económicas obran en contra de la calidad, y, de un modo más extremo, de por qué la caridad no es una solución a la pobreza.

Así, pues, a mi modo de ver, las afirmaciones fundamentales de la izquierda se sostienen mucho mejor que las de la derecha; sin embargo (y como ejemplo, esta misma reflexión), la izquierda y la derecha no son sistemas unificados, sino conjuntos de políticas apenas emparentadas, y, por tanto, no es del todo lícito encajar a cada individuo en uno de los dos bandos, sino en un espectro que tiene dimensiones políticas, económicas y sociales, y que no puede representarse en un único eje derecha-izquierda.

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