Monthly Archives: febrero 2012

El vértigo de los mapas

Yo hace rato le tengo una fascinación a los mapamundis. No es exactamente por las dificultades que hay para proyectar una superficie curva en un plano; es más bien por la sensación de vacío, de vértigo que me da al contemplar la inmensidad de la superficie terrestre. Para que el lector entienda a qué me refiero, lo animo a que se entretenga primero con este globo terráqueo virtual, relativamente inofensivo.

A la hora de proyectar la (cuasi)esfera terrestre en una superficie plana, hay varias dificultades que deben resolverse. Cualquier proyección de una superficie curva sobre un plano debe renunciar a conservar los ángulos, las formas o las áreas. Las “mejores” proyecciones son aquellas que logran un equilibrio entre estas tres pérdidas. Tal es el propósito, por ejemplo, de la proyección Winkel-tripel:

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La cuenta más rara del mundo

Y uno que creía haber visto cuentas raras como matemático, no había visto nada hasta que se encontró con el siguiente letrero de un pueblecillo perdido de California:

Worst math ever

New Cuyama
Población                     562
Pies sobre el nivel del mar  2150
Fundado en                   1951
                      TOTAL  4663

Quien quiera que haya decidido hacer la suma y ponerle “total”, o es un genio humorístico, o es un genuino ignorante. ¿Qué se puede decir? Por lo menos el cálculo está bien hecho…

(visto en The X Blog)

¿En Dios está la moral?

Un tema de discusión muy frecuente entre ateos y creyentes es el origen de la moral. Muchos creyentes que conozco (e incluso los más “moderados”, no nos digamos mentiras) afirman que la fe (la religión, la creencia en Dios, etc.) es el mejor camino hacia el buen comportamiento.

Sobra decir que, si eso fuera verdad, no habría habido 11 de septiembre, no habría niños violados por sacerdotes católicos y no habría creyentes ofendidos lanzando amenazas de muerte contra cualquiera que no comparta sus creencias.

A este argumento (que es el más trivial que puede hacerse en contra de la idea) los creyentes contestan diciendo que la religión organizada ha tergiversado el mensaje ético de las enseñanzas originales / que la verdadera fe no está en seguir una religión sino en ayudar al prójimo / que ésas son las otras religiones, “la mía es distinta” / que eso es lo que ocurre cuando no se lleva la religión en conjunto con “una vida espiritual” / otra cantidad de racionalismos semejantes, todo sea con tal de proteger la propia fe.

Pero, más allá de argumentos fáciles y defensas aún más fáciles, ¿será verdad que la moral proviene de la fe?

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¿A qué se dedica Féngar ahorita? Y otros racionalismos

La falta de disciplina que siempre me ha caracterizado hace que la aventura de llevar un blog bien llevado me resulte prácticamente imposible. Llevo una semana sin escribir mayor cosa, y no es por falta de ganas.

Estoy preparando varios temas, unos cortos y otros largos, y cada tanto se me ocurren ideas nuevas que no consigo desarrollar. Todavía me toca escribirle el diario de lectura a mis lecturas pendientes (que ya terminé), escribir una segunda entrega de “Falacias matemáticas” y explicar por qué es importante pensar bien.

Mientras tanto, están los múltiples talleres de Sistemas y Algoritmos, el estudio independiente de Teoría de Números, los artículos sobre lenguajes formales, el curso de Cálculo Vectorial que recién comienza, el fútbol, y otras cuantas actividades pendientes.

¿Abandonar el blog, pues? Nada de eso. El blog está en su primera etapa, en la cual comienzo a reunir mis ideas y desarrollarlas de manera coherente, nada más que para mí mismo. A estas alturas, la publicidad es mi manera de hacerles saber a ustedes, mis lectores, que tengo un proyecto. Más adelante esto toma forma, y sólo entonces desaparecerán las excusas.

La ruleta de Pascal

La “apuesta de Pascal” es un argumento a favor de la creencia en Dios, propuesto por el francés Blaise Pascal, que va más o menos así:

  1. No podemos saber si Dios existe o no.
  2. Si Dios no existe, da igual que creamos en él o no.
  3. Si Dios existe, los creyentes van al cielo y los no creyentes van al infierno.
  4. Por lo tanto, no importa que Dios no exista, la mejor opción es creer.

Lo que Pascal no tuvo en cuenta es que, si crees en el dios equivocado, te vas a ir “al infierno” de todos modos. Por eso, los amigos de FriendlyAtheist.com nos presentan la Ruleta de Pascal, la apuesta como realmente debe ser:

Pascal's Roulette

A mí me llevó unas treinta o cuarenta vidas, pero finalmente gané con mi fe en el Monstruo de Espagueti Volador. ¡Ramén!

Para un tratamiento un poquito más serio del asunto, la brillante Greta Christina nos explica en su blog por qué la apuesta de Pascal apesta.

Por qué soy ateo

Si a aquellos lectores que me conozcan personalmente les llega como una sorpresa mi afirmación de ateísmo, no tiene nada de raro. Mi decisión de afirmarme públicamente como ateo es bastante reciente. Sin embargo, no tiene nada de casual: el ateísmo no me cayó del cielo como una revelación, ni tomé la decisión de hacerlo público sólo por un impulso pasajero.

De todas las cosas que le agradezco a mis padres, una de las más particulares es el hecho de que no me hayan adoctrinado en ningún credo; no pasaron de bautizarme en la religión católica y tal vez llevarme a misa un par de veces. Tal parece que yo fui un niño muy curioso, y ellos, antes que responder a mis preguntas señalando al cielo y nombrando al Creador, alimentaron mi curiosidad con libros y enciclopedias. Cuando comencé a relacionarme con eso que llamaban la religión, no tardé en verla con ojos suspicaces. La idea de un señor de barba blanca que, sentado en su trono celestial, juzgaba y castigaba a los mortales nunca me pareció más que una bonita fábula.

Hasta ahí la religión y yo nos llevamos muy bien, pero la paz no podía durar mucho: en mi colegio se dictaban clases de religión católica.

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