Eres un simio

Lo que sigue es mi traducción de un pequeño artículo en TalkOrigins, un archivo de referencia sobre biología, evolución y el debate de los creacionistas y los evolucionistas. Sin duda se ha escrito mucho al respecto, pero esta pieza en particular ilustra muy bien por qué no tiene sentido ese escándalo de “¿los hombres venimos del mono? ¡Infamia!”. El ser humano no sólo está emparentado con los demás simios, sino también con todo el resto de la vida en la Tierra, incluyendo los dinosaurios, los bananos y el moho.

“eusebius” escribió en el mensaje news:32326N200@web2news.com…

No es por negar de ningún modo la utilidad de la clasificación taxonómica, pero jamás en la historia de la humanidad como la conocemos se ha reportado que un tipo de animal se convierta en otro.

No es verdad. Considera el origen del pequinés, o cualquier cantidad de razas de perro que han sido criadas deliberadamente a partir de otras razas. Lo mismo vale para el ganado Hereford, el maíz y un montón de ejemplos más donde un “tipo” engendra otro a través de un proceso de selección, ya sea natural o artificial.

Una jirafa jamás ha dado luz a un caballo, hasta donde sabemos. Un simio jamás ha dado a luz a un hombre. Le daré un millón de dólares a cualquiera que pueda constatar que un simio dé a luz a un ser humano. Incluso tu madre, si tal cosa fuera cierta.

Los simios engendran simios, y el Hombre es un simio,
de modo que la madre de un hombre es también un simio.
Los simios han dado a luz al hombre
igual que las aves engendran patos
los cetáceos engendran delfines
y los cánidos engendran perros.

http://phylogeny.arizona.edu/life.html (*)

Eres un organismo metabólico.
Como tal, eres básicamente una colección de proteínas replicantes que funcionan según reacciones y procesos químicos metabólicos. Un virus es semejante, dado que también es una proteína replicante, con todo y su ADN y ARN, igual que tú. Pero un virus no tiene metabolismo, así que no puede considerarse que esté vivo del mismo modo en que tú ciertamente lo estás.

Eres un eucariota.
El resto de la vida orgánica se distingue por ciertas diferencias estructurales a nivel celular, entre varios grupos de procariotas (que son esencialmente bacterias) y los eucariotas (nosotros). A diferencia de las célular bacterianas o virales, nuestras células tienen núcleo. Así pues, todos los seres vivos salvo los virus y bacterias son como nosotros: eucariotas.

Eres un animal.
Yo he visto a unos cuantos creacionistas afirmar que hay plantas, luego animales, y finalmente seres humanos; y que no hay en realidad ninguna relación entre ellos salvo el creador que les dio origen. Afirman categóricamente que no somos animales, como si tal asociación fuese un insulto. Pero tú perteneces a uno de apenas media docena de reinos de seres eucariotas. A diferencia de los demás reinos biológicos, eres incapaz de fabricarte tu propio alimento, y debes compensar devorando otros organismos. En otras palabras, tu estructura fundamental exige que le causes la muerte a otros seres vivos. De otro modo, no tendrías un medio de digestión. Esto, junto con otras diferencias anatómicas muy específicas en la composición química de nuestras células metazoicas, son los factores que definen a un animal como tú y lo distinguen del resto de los reinos de la vida. Dadas las alternativas: planta, moho y hongo, “animal” debe parecerle razonable hasta al fundamentalista más acérrimo.

Eres un cordado.
Tienes una cuerda dorsal y todos los demás rasgos distintivos de esa clasificación. También tienes un cráneo, lo cual te clasifica como craneado. Nota: no todos los cordados tienen cráneos, o siquiera huesos. Basta que un solo cordado tenga suficiente calcio depositado en torno a su cerebro para que cuente como cráneo, y todos sus descendientes compartirán ese rasgo. Por eso todos absolutamente todos los animales con cráneo tienen cuerda dorsal. He ahí otro rasgo común que implica un ancestro común en lugar de un diseño común.

Eres un vertebrado.
Como todos los mamíferos, aves, dinosaurios, reptiles, anfibios y la mayoría de peces, tienes una columna vertebral. No todo lo que tiene una cuerda dorsal tiene vértebras donde ponerla, pero todo lo que tiene vértebras tiene una cuerda dorsal por dentro, lo que implica un ancestro común. Todo animal que tiene mandíbula y dientes (Gnathostomata) también tiene columna vertebral. Por supuesto, tú también los tienes, lo que de nuevo implica un ancestro común.

Eres un tetrápodo.
Tienes sólo cuatro extremidades, lo que te asemeja a todos los demás vertebrados terrestres, incluidas las ranas. Hasta las serpientes y las ballenas son tetrápodos, en el sentido de que conservan evidencia vestigial o fetal de sus cuatro extremidades. Éste es otro rasgo común que implica una relación genética. Ciertamente no hay una explicación creacionista para esto.

Eres sinápsido.
A diferencia de las tortugas (que son anápsidas) y los reptiles “verdaderos”, los dinosaurios y las aves (que son todos diápsidos), tu cráneo tiene una sola fosa temporal, un rasgo en común con la vasta colección de “reptiles mamiferoides”, que están ya todos extintos sin la menor explicación bíblica de su desaparición o siquiera de su existencia.

Eres un mamífero.
Eres homeotermo (de sangre caliente), tienes folículos y pezones lactantes. Y por supuesto, no todos los sinápsidos son o fueron mamíferos, pero todos los mamíferos son sinápsidos, lo que implica un ancestro común.

Eres un euterio.
O más específicamente, eres un mamífero placentario, como casi todos los demás animales lactantes, desde la musaraña hasta la ballena. Todos los euterios son mamíferos, pero no todos los mamíferos son euterios. Hay seis grandes divisiones entre los mamíferos, de las cuales aún existen sólo tres: aquellos que ponen huevos como los reptiles (monotremas); los marsupiales, que nacen como fetos y completan su desarrollo en la bolsa de la madre; y aquellos que se desarrollan en una placenta protectora y nacen como bebés, como lo hiciste tú. Tu propio desarrollo fetal parece revelar una secuencia de desarrollo semejante, desde una única célula a una criatura semejante a un renacuajo, luego la aparición de extremidades y dedos en tus miembros como aletas, y finalmente superando el tamaño de tu cola. Hay quienes consideran que esto es prueba de nuestra ascendencia. Incluso las serpientes fetales, por ejemplo, tienen patas, pies y diminutos deditos, que se reabsorben en el cuerpo antes de la eclosión, otra prueba de un ancestro común.

Eres un primate.
Tienes cinco dedos bien desarrollados en cada mano y en cada pie. Los dedos de tus pies aún son prensiles, y tus manos pueden sujetar con destreza. Tienes sólo dos pezones lactantes y están en tu pecho en lugar de tu abdomen. Éstos son inútiles en los machos, que además poseen un pene colgante; y tienes un ciego o apéndice bien desarrollado, a diferencia de casi todos los demás mamíferos. Aunque tus colmillos son de tamaño reducido, todavía los tienes, junto con una variada dentición que sólo los primates poseen. Tu pelaje es fino y relativamente disperso por casi todo tu cuerpo. Tus garras se han reducido a uñas planas quitinosas. Tus propios dedos tienen huellas dactilares distintivas. También eres susceptible al sida, y eres mortalmente alérgico a la toxina de la araña de tela en embudo australiana macho (que es letal para todos los primates, pero sólo para los primates, por lo cual debes guardarte de esta especie). Y a diferencia de todos los demás animales del mundo salvo uno, tu cuerpo no puede producir su propia vitamina C y debe obtenerla a través de la dieta, como todos los primates. Casi todos estos rasgos individuales son exclusivos de los primates. Prácticamente no hay otro organismo en la Tierra que se ajuste a una sola de estas descripciones por separado, pero absolutamente todos los lémures, tarseros, monos, simios, tú y yo las poseemos todas al mismo tiempo, lo que implica un ancestro común.

Eres un simio.
Tu cola es apenas un muñón de huesos que ni siquiera asoma por debajo de la piel. Tu dentadura no sólo incluye caninos vestigiales, sino incisivos, cúspides, bicúspides y molares distintivos que acaban en cinco puntas separadas por una hendidura en forma de Y. Esto, además de todos los otros rasgos, como una mayor amplitud de movimiento en tus hombros, un profundo incremento de la capacidad craneana y una disposición hacia una postura bípeda, indican que no eres sólo un cordado craneado vertebrado y un tetrápodo mamífero placentario primate, sino más específicamente un simio, como lo fue tu madre antes que tú.

La similitud genética confirma la similitud morfológica de manera bastante concluyente, como lo predijo el mismo Charles Darwin hace más de 140 años. A pesar de que no sabía nada del ADN, por supuesto, postuló que cada progenitor debía contribuir ciertas unidades heredables de información. Él predijo con bastante precisión el descubrimiento del ADN al ilustrar su necesidad. Nuestra similitud genética de entre 98.4% y 99.4% explica por qué tú tienes tal parecido social, conductual, sexual, de desarrollo, intelectual y físico con un chimpancé bonobo. Semejanzas que no comparte ningún otro organismo del planeta. Así es como ambos son especies distintas de la misma familia, literalmente. En todo sentido, son casi idénticos. Usted, señor, es un simio.

Y ya que yo soy testigo del nacimiento de mis dos hijos, cumplo con el criterio de su oferta. Puede girar el $1,000,000.00 a favor de L. Aron Nelson. Muchas gracias.

Vale, que el artículo tiene unos cuantos errores, pero preferí no enmendarlos, porque la idea fundamental del artículo se entiende a pesar de los errores: la vida es tan diversa, y sin embargo tan específicamente organizada, que la única manera de darle sentido a esa organización es comprender que todos los organismos descienden de un único ancestro común.

(*) El link como aparece en el artículo no funciona, pero antes era una redirección a la página a la cual enlazo ahora.

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Comentarios

  • kaztakag  On marzo 26, 2012 at 4:49 am

    Sí, hay bastantes errores en este artículo. No me interesa discutirlos uno por uno, sino que quería hacer un comentario acerca de la cadena de argumentacion basada en la taxonomía, ya que es precisamente mi area de investigación. Una taxonomía no es una “ground truth” que se puede utilizar para probar algo. Las taxonomías son creadas a partir de observaciones y por lo tanto solo clasifican, en este caso las diferentes especies, basados en caracteristicas observables. Al final (y este es una de las grandes ventajas de las taxonomías) los organismos parecidos estan cerca los unos de los otros. En este caso por ejemplo el ser humano es categorizado como simio. Si se tomaran otros parametros de referencia se podría crear una taxonomía en la que los monos y los humanos no estuvieran en la misma categoría. En otras palabras, la taxonomía no prueba relaciones ancestrales entre organismos como se quiere hacer creer por ejemplo en la explicación del porqué el hombre es un mamífero (el cual obviamente es), sino que solamente ofrece una base de clasificación de diferentes especies y conceptos. No quiero entrar otra vez en la larga discusión sobre la evolución y sus (supuestas) pruebas, ya que lo discutimos anteriormente y cada quien espuso sus comentarios.

  • Fabio García  On marzo 26, 2012 at 12:25 pm

    Dale, yo te animo a presentar una taxonomía de la vida en la Tierra que sea consistente con la morfología de las especies, con los hallazgos genéticos y con el registro fósil, y en la cual los seres humanos no estén emparentados con los monos.

  • DonCalambrazos  On diciembre 15, 2013 at 9:44 pm

    El hecho de saber que nunca se ha observado un tipo de mutación del que haya emergido información del tipo complejo específico, me basta para entender que la evolución es una mera presuposición infundada, que a aquello a que se le llama evolución de manera gratuita no es más que, variaciones propias de un mecanismo previo o de un programa previo, muy sofisticado (diseño). Solo veo abundantes pruebas de “variación” pero ninguna de “evolución”, en donde factores inconscientes produzcan información compleja funcional (prescripción). ¿que las acumulaciones de esas variaciones producirán evolución? Falso. Pues el tipo de variaciones son de pérdida de información, expresiones de algo ya existente implicados en un coste biológico. La acumulación de deterioros de un sistema nunca derivan en el incremento u optimización de la misma, a lo mucho puede derivar en cierta adaptación, como en el caso de las bacterias que por perder su estructura blanco se hacen inmunes y por tanto elevan su tasa de supervivencia. Pero algo que justifique extrapolar las variaciones vistas hacia una ascendencia en funcionalidad como en la diversidad actual…son nulas.

  • Fabio García  On diciembre 16, 2013 at 3:16 am

    DonCalambrazos, gracias por su comentario.

    Por lo general, las objeciones a la evolución que tienen que ver con teoría de la información parten de concepciones erróneas sobre la teoría de la información. Le recomiendo esta fuente: http://www.talkorigins.org/faqs/information/infotheory.html

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